"En la tarea de la contra información que realizan los cineastas revolucionarios hay que destacar de manera singular la obra de los latinoamericanos que, dentro y fuera de sus países, luchan por afirmar la cultura nacional, convirtiendo al cine en un arma al servicio de la liberación nacional." Santiago Alvares/ ICAIC.
El cine militante es un cine bastante despegado de la acostumbrada idea del que hacer cinematográfico, es un cine que propone, cuestiona y autocritica sus propios procesos de construcción, asumiéndose en sí mismo como herramienta de expresión liberadora de los pueblos, desde la visión de uno de los gestores del primer cine militante en América Latina, Octavio Getino, ese cine es aquel en el que predomina la instrumentalización. Es decir, que el rasgo fundamental de una película militante es que mute en un filme-acto: todo filme militante debe convertirse en un hecho político, transformándose así en una excusa para la acción de los espectadores. Ciertamente, estamos hablando de un cine de agitación política.
El filme tiene sentido sólo según la acción que logra desencadenar. Es un lugar de debate y de ahí se deriva la acción.
De esta manera, la instancia de difusión y exhibición asume una importancia central en el cine militante, tanto en el pasado como en el presente; "... es el concepto de película lo que se ha modificado, a partir de haberse asumido a la exhibición como parte necesaria del proceso..." (De Carli, 2005: 75). De esta manera la búsqueda consiste en transformar la conciencia del espectador, es por eso que las películas funcionan como denuncia, memoria y registro de las actividades y de las luchas de los movimientos sociales, y abarcan temáticas diversas, se trata de una rica mixtura entre el lenguaje audiovisual, la realidad presta para ser contada y una fotografía sencillamente excepcional que cuando se trata de fotografiar al pueblo resulta poesía. Es importante señalar que partimos de una referencia que se generó hace 50 años, en medio de un rico proceso de construcción cinematográfica entre 1959 y 1977, época en la que surgieron gran cantidad de grupos de cine interesados en generar un nuevo y liberador lenguaje fílmico, ese que hoy día inunda las barriadas de la mano de jóvenes audiovisualitas, colectivos obreros, colectivos sin tierra y campesinos organizados. Es interesante que justo en medio de ese quehacer cinematográficamente revolucionario, se cumplan hoy cincuenta años del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica - ICAIC. Cuba, 1959. Un colectivo de barbudos convencidos, latinoamericanos, revolucionarios y sobre todo llenos de esperanzas insurgen definitivamente, luego de largos años de combate en la Sierra Maestra contra el imperio estadounidense, representado en la figura de Batista quien sometía al pueblo cubano a desmanes, clientelismo y corrupción; un lugar de lucro y envite para las grandes corporaciones. El 1 de enero se registra la batalla final, expulsando a Batista del poder e inaugurando inmediatamente una nueva etapa para el pueblo. A solo tres meses del triunfo revolucionario, el nuevo gobierno cubano crea el ICAIC, ente que poco después terminaría asumiendo las responsabilidades con respecto al cine en la Isla. Se filma en 1960 Historias de la Revolución, conocido como el primer largometraje argumental hecho por el nuevo cine cubano y dirigido por Tomas Gutiérrez Alea (Titon).
En adelante las actividades relacionadas con la producción, la distribución y exhibición estarían en manos del Estado Revolucionario, marcando la diferencia respecto al resto de sus pares latinoamericanos, dado que no solo se trataba del cine, sino también de una nueva visión de cultura nacional, representada por lo verdaderamente nacional insurgiendo contra el poder del capital, cosa que no perdonarían condenando a la Isla al cruel e inhumano bloqueo que hoy padece. El pueblo cubano y su cine resisten a pesar del bloqueo y siguen siendo más que nunca un referente para los cineastas latinoamericanos.
Por esto, aquellos comprometidos con los procesos de liberación nacional celebramos el 50 aniversario del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica - ICAIC.